JAIME ESPARZA

El miedo ha impedido que cientos de individuos con excelentes ideas se queden perpetuamente en el rol de empleados y no den el gran salto hacia el emprendimiento.

La facilidad de tener un trabajo estable y la incertidumbre de salir de la ‘zona de confort’ ha provocado que la fuerza laboral colombiana prefiera estar rotulada como ‘subordinada’ en vez de ‘emprendedora’.

No obstante, hay un caso que vale la pena mencionar como ejemplo para todos aquellos que están dudando en dar el gran salto hacia el emprendimiento.

Se trata de Jaime Esparza Rhénals que con el trabajo duro y honesto desde que era un adolescente, ha edificado una de las empresas más exitosas de Colombia.

Desde pequeño cultivó su espíritu de emprendedor al ayudarle a su padre en cuestiones administrativas. Él tenía claro que no quería ser un empleado más de alguna organización, pues tenía proyectado el sueño de convertirse en un gran empresario que sirviera de ejemplo para toda la sociedad.

Para poder conocer cabalmente la palabra ¡Éxito!, Jaime Esparza debió completar una serie de pasos que pueden resumirse de la siguiente manera:

Primeramente, la persona debe definir qué es lo que le gusta hacer y cómo puede plasmarlo en una idea de negocio. Con base en esto, se debe analizar el mercado para reconocer cuáles necesidades se pretenden cubrir con el servicio o producto a ofrecer.

En segundo lugar, es imprescindible idear un plan que conjugue el conocimiento con la experiencia. Los errores del pasado como empleado serán las mejores enseñanzas para los años venideros como líder de la organización.

Conjuntamente, se debe tener toda la actitud para iniciar el proyecto. Está más que claro que en un principio el sacrificio y el estrés serán el común denominador, por ello, se debe exhibir una buena disposición para soportar todos los obstáculos que se presenten.

Jaime Esparza explica que con el transcurrir de los días los resultados empezarán a salir a flote, por consiguiente, no hay que darse por vencido ante la primera adversidad.

Por último, el emprendedor tiene que encontrar la felicidad con el cumplimiento de su rol de la compañía, ya que así podrá erigir una imagen positiva que servirá de ejemplo para los demás empleados.

Como consejo final, no hay que olvidar las palabras del reconocido autor inglés Max McKeown:  “La estabilidad es una ilusión peligrosa.”

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